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De las vidas tan paralelas como tangentes del surrealismo y la Internacional Situacionista.

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Jueves 21 de Marzo de 2019

En 1954 algunos surrealistas y miembros de la Internacional Letrista, antecedente inmediato de la IS, se reunieron para redactar una declaración conjunta contra el enésimo intento de recuperación de Rimbaud: ya se sabe que acabó mal, muy mal, con duros reproches y acusaciones mutuas que se recrudecerán con el paso de los años. En efecto, la “amarga victoria del surrealismo” le había llevado al callejón sin salida del arte y el agotamiento teórico según los situacionistas, mientras que para sus rivales la IS practicaba las maniobras estalinistas de siempre aderezadas con un culto repugnante a la tecnociencia y la energía nuclear. Y así quedó congelada la foto fija del desencuentro irremediable y total entre los dos movimientos que quizás más han influido en la sensibilidad y conciencia crítica del siglo XX, y hasta del XXI, fórmula fácil y mediáticamente correcta que suele dar la razón y la gloria al segundo, mientras que desacredita y desahucia al primero. O así al menos lo ha establecido el canon académico y universitario.

Sin embargo, más allá de las peleas de grupos y las rencillas personales entretenidas pero banales, hay una verdadera historia secreta, oculta y ocultada, que habla de unas relaciones mucho más complejas y ambiguas que un simple trazo de carmín: esa trama convulsiva donde se unen y desunen la influencia trascendental que el surrealismo ejerció sobre la IS y que Debord nunca negó, el extraordinario amor-odio que este sintió siempre por la figura de André Breton, el papel que jugaron en las ideas situacionistas ciertos grupos y tendencias surrealistas enfrentados al grupo principal, como Paul Nougé y sus amigos belgas o el Grupo Surrealista-Revolucionario sin el que no se entiende CoBrA (y sin CoBrA no hay IS), las críticas, contracríticas, coincidencias y correspondencias insospechadas entre unos y otros en los años 50 y 60 con mención especial a la irrupción desprejuiciada de los surrealistas de Chicago, los contactos, alianzas y mestizajes con otros movimientos revolucionarios como Socialismo o Barbarie o el anarquismo renovado de Noir et Rouge, el presentimiento común de la explosión de 1968, el encuentro de todos ellos juntos y revueltos y separados en las barricadas y comités de mayo y junio…por no hablar de la posterior reconsideración de ambas propuestas por aquellos grupos y colectivos que, mucho después del marco cronológico convencional, se inspiran en su ejemplo teórico y práctico para alimentar la resistencia, y reinventar la libertad.

Por último, o mejor dicho para empezar, se proyectarán algunos cortos y documentales surrealistas, o de su órbita imantada, oscurísimos pero muy reveladores de una época, una atmósfera sensible y unos debates intelectuales tan pasionales y contradictorios como todavía fértiles.

Square du Temple (1946). 10 min.

Guión y realización Michel Zimbacca.


L'Invention du monde (1952). 26 min.

Guión y realización: Jean-Louis Bédouin y Michel Zimbacca.

Comentario: Benjamin Péret


Ni d'Ève ni d'Adam (1968). 10 min.

Guión y realización: Michel Zimbacca

Con Maryse Sandoz-Zimbacca, Claude Faraldo y Jean Benoît


Évocation de L' Écart Absolu (2011).8 min.

Realizado a partir de un guión original de Jorge Camacho y Michel
Zimbacca escrito en 1965 durante la Exposición surrealista internacional L' Écart Absolu.


Bois Charbons (1956-1968). 11 min.

Realización: Robert Short

 

Participan: Eugenio Castro y Jose Manuel Rojo