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Las mercancías mueren, las cosas despiertan. Jornadas sobre el objeto cuando todo se viene abajo

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Fecha: 
Jueves 11 de Abril de 2013 a Sábado 13 de Abril de 2013

Lugar: Solar liberado de la Asamblea de Lavapiés (C/Valencia 6, frente al teatro)

Jueves 11:

- Notas a la crisis del objeto (José Manuel Rojo)

- Los trastos arrumbados (Eugenio Castro)

Viernes 12:

- Los objetos suicidas (Noé Ortega)

- Objetología urbana y objetos oníricos (Vicente Gutiérrez Escudero)

Sábado 13:

- El objeto inesperado (María Santana)

- La noche de los objetos vivientes (Juego colectivo y siembra de objetos)

Los objetos se aproximan al solar liberado de la Asamblea de Lavapiés. Una larga marcha de objetos rotos, desparejados, obsoletos, raídos, inútiles... Una marcha fúnebre de las mercancías. ¿Y en qué se convierte una mercancía cuando deja de serlo? Liberado de su valor de cambio, y hasta de su valor de uso, inservible para la diosa Economía, el objeto queda desnudo, pierde la razón de su ser. Sin embargo, esa pérdida de sentido del objeto le abre a la posibilidad de todos los sentidos.

Porque pese al afán capitalista de reproducirse a sí mismo hasta el infinito (qué otra cosa si no es el reciclaje más que la devolución del objeto improductivo al ciclo productivo de la economía) el afán humano por imaginar es mucho mayor, como nuestra sed por lo maravilloso y nuestra necesidad de jugar como niños y niñas que inventan mundos entre cajas de cartón y ramas de árboles.

Los objetos duermen. Solo el deseo y la imaginación pueden convocarles. Despertarles y despertar la magia que late en ellos, liberados definitivamente de las cadenas de la productividad, la utilidad y la rentabilidad para liberar los deseos y contribuir a la construcción de un imaginario utópico que escupa fuego sobre el viejo mundo.

Porque el combate contra la economía, el esbozo de una vida autónoma, y hasta la supervivencia al colapso del capitalismo industrial, exigen dar la espalda a la mercancía agonizante, y construir objetos reapropiándonos las habilidades artesanales que la división del trabajo y el pasmo tecnológico nos ha expropiado, pero destruir el fetichismo de la mercancía pasa también por la recuperación de la magia del objeto liberado. Por eso el artesano será también un chamán que construye los objetos imposibles vislumbrados en el sueño, o la niña que juega con los platos rotos del consumismo que ha llegado a su fin inventando los mejores juguetes a la medida de su placer.

Por ello, si ves un objeto vagando déjale salir e indícale el camino al solar liberado de la Asamblea de Lavapiés (C/Valencia 6, frente al teatro) para el cónclave de objetos. Descansarán para ser otros. Los objetos ahora duermen, pero pronto despertarán, nos traerán sus sueños y se nos comerán las manos. Por la abolición de todos los entretenimientos muertos y de todas las obligaciones asesinas.