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María Santana

La cuidad funciona con gasolina

La vida en la Tierra se convierte cada día en una tarea más difícil. Las personas nos vemos obligadas a tratar de sobrevivir en un entorno peligrosamente patógeno como es la urbe moderna. Y parece que ya no existe siquiera un rincón perdido en el planeta en el que poder refugiarnos, porque se trata de un fenómeno en progresión en el que siempre se puede ir a peor. Los paraísos ocultos en los que exuberantes especies animales y vegetales eran capaces de preservar una vida infinita y libre no son más que bonitas e imposibles postales. Una vez que el ser humano introdujo sus instrumentos tecnológicos en estas utopías medioambientales su equilibrio fue deshecho, sus recursos esquilmados y los nativos supervivientes recluidos en parques “naturales”. Roto el sueño infantil de las selvas vírgenes aún nos quedaba la idea de huir al campo para desintoxicarnos, para recuperar algo de lo que fuimos en nuestros olvidados orígenes. Nos imaginábamos en este refugio rural como bucólicos pastorcitos y cultivadores de tomates y patatas... Leer más

Extrañamiento en el centro comercial

La acción que proponemos y que hemos comenzado a poner en marcha tiene una localización muy específica: los centros comerciales y de ocio programado. Evidentemente estos espacios no tienen por sí solos ninguna capacidad poética, ninguna instigación a la aventura, al contrario, son el espacio donde la sociedad capitalista y de consumo se impone más agresivamente. De modo que cualquier acción o juego llevado a cabo en los mismos debería tratar de subvertirlos, de hacerlos propios, incluso de deshacer las normas que los hacen posibles. Sabemos a este respecto que pretender la destrucción del pilar fundamental de nuestra sociedad es un ansia excesivamente ambiciosa para este juego, pero lo que guiará a cualquier intrépido jugador que traspasa el umbral de detectores de robo de los centros comerciales es sacar a los pobladores de estos no-lugares y liberarlos de su dinámica infernal, que no es poco.
 
 Las personas que se desplazan de manera continua a dichos no-lugares comparten unas leyes de comportamiento muy rígidas y asumidas como si se tratasen de los primeros principios de la existencia humana. Dichas normas giran entorno a una máxima universal que “toda persona que cruza el umbral lo hace exclusivamente con la finalidad de... Leer más

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